Precaución con los analgésicos

aspirina (Colaboración, Marvely.alguien especial)
Los analgésicos son medicamentos que calman o eliminan el dolor, refiriéndose así a un conjunto de fármacos, de familias químicas diferentes, que calman o eliminan el dolor a partir de diferentes mecanismos.
Existen diferentes analgésicos dependiendo de su función: antiinflamatorios no esteroideos (como la aspirina), opiáceos menores (como el tramadol), opiáceos mayores (como la morfina), y los fármacos adyuvantes (no son analgésicos en sí mismos pero potencial la acción de éstos en asociación).
Se sabe que muchas personas cuando se ponen enfermas lo habitual es que se automediquen, no acudiendo al médico para que les prescriba los medicamentos que necesitaría tomar, en caso de que –claro está- efectivamente los necesitara desde un punto de vista médico.

Una de las causas más habituales por las que se consumen analgésicos (como el paracetamol, dipirona, ibuprofeno o aspirina), es para tratar y reducir el dolor de cabeza (ya sea cefalea o migraña).
Sin embargo, también es común que ese dolor de cabeza continúe y no se elimine con ayuda de los analgésicos.
El consumo abusivo de analgésicos puede ocasionar cefaleas crónicas
Esto es debido a que el consumo continuado de fármacos para combatir este trastorno ocasionan precisamente eso: que el dolor de cabeza se mantenga por una ingesta excesiva de analgésicos.
Esto es debido a que los analgésicos antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno, o bien otros analgésicos como el paracetamol y la aspirina 15 o más días al mes tienden a causar dolor de cabeza por abuso.

En el caso de los opiáceos menores (que encontramos en el segundo grupo de analgésicos) al estar compuestos por medicamentos más fuertes no deben ser tomados 10 o más días al mes, dado que es probable que causen una cefalea constante.

1 comentario

    • Marvely en 17 marzo, 2015 a las 1:03 am
    • Responder

    Los analgésicos son quizás los medicamentos más ampliamente utilizados, su uso común hace pensar que son medicamentos seguros y carentes de efectos adversos secundarios por lo que un gran número de personas se automedican con ellos. Esto dista mucho de la realidad, además de los conocidos efectos adversos gastrointestinales como es el caso de la gastritis, estos medicamentos conllevan una serie de riesgos cardiovasculares por lo que deberíamos poner ojo a su uso indiscriminado.

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